La Palabra meditada

La Palabra Meditada - La Epifanía - Ciclo A

San Mateo 2, 1 – 12

Es de saber que los magos en idioma persa (significa sacerdote) no eran reyes, como muchos nos los han hecho creer, ellos eran sacerdotes o adivinos de religiones paganas, desde este punto ya observamos que nuestro Señor no vino a darse a conocer a los sacerdotes, maestros de la ley, o hermanos que se creen buenos, e l viene a todos los paganos y enfermos para rescatarnos.
En Mc 3,17 Cuando Jesús oyó esto, les dijo: No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
Los magos preguntaron ¿dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Jesús en ningún momento dijo que era Rey, el mismo Pilatos le pregunto ¿Eres tu el rey de los judíos? Jesús le contesto: tú lo dices.
Los magos nunca fueron bautizados, mas sin embargo tenían fe, que Jesús iba a nacer, porque ellos a pesar de ser paganos lo leyeron en la palabra dicha por los profetas, nosotros hemos sido bautizados como sacerdotes, profetas y reyes, pero no tenemos esa fe de los magos, porque nuestra fe está basada solo el hecho de ser bautizados, pero no nos preocupamos por el conocer que nos dice Dios en su palabra, por esta razón nuestra fe es muy débil.
Los magos fueron guiados por una estrella hasta el lugar donde nació nuestro Señor, nuestro Padre siempre guio a su pueblo mediante fenómenos naturales, como cuando Dios hizo caer piedras sobre los amorreos, o cuando detuvo el sol y la luna, Josué 10,10-13
Pero también podemos considerar que esta estrella que guio a los magos hasta Jesús, fue el Espíritu de Dios, porque recordemos que a Jesús solo podemos llegar por la gracia del Espíritu Santo.
Los magos habiendo entrado en la casa hallaron al niño que estaba con María su madre. Se postraron para adorarlo, creo sin temor a dudar que en ese momento se convirtieron, pues ellos tenían otros dioses y el solo hecho de postrarse nos hace pensar que lo reconocieron como el salvador del mundo, como el primogénito del Dios único y verdadero.
Hay muchas formas de adorar a Dios, pero la verdadera adoración a Dios es aquella que se hace en Espíritu y en Verdad San Juan 4,23-24
Cuando la Biblia habla de adoración en Espíritu se refiere a adoración en humildad y comprensión hacia Dios todopoderoso que es Espíritu y cuando se refiere a Verdad, se refiere a como está escrito no aumentándole o quitándole.
Y abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra
El oro fue el regalo de Baltasar que era de origen Africano y el oro es el símbolo de Rey
El incienso fue el regalo de Gaspar su origen es Asiático y el incienso es el símbolo de Dios
La mirra fue el regalo de Melchor su origen era Europeo y la mirra es el símbolo del Hombre, los tres regalos representan a Dios Rey hecho Hombre.
Los Tres magos le hacen regalos a nuestro Señor, que le regalamos nosotros, sino no lo sabemos, hay cinco cosas que le agrada a Dios: Cuando lo amamos por encima de todo,
Cuando confiamos en el completamente, Cuando le obedecemos de todo corazón, Cuando lo alabamos y le mostramos una gratitud continua, Cuando cumplimos sus mandatos.

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