La Palabra meditada

La Palabra Meditada - II Domingo Ordinario - Ciclo A

San Juan 1,29 - 34

Al día siguiente, Juan vio que Jesús le venía al encuentro y exclamo: Ahí viene el cordero de Dios, el que carga con los pecados del mundo.
El cordero es un animal con una edad que oscila entre seis y un año de edad y es la carne que más se consume en muchos países, el cordero es símbolo de mansedumbre, en el éxodo Dios dice a Moisés que cada familias sacrifique un cordero sin defecto, esta es la última plaga que Dios manda al pueblo de Egipto para la liberación de su pueblo de la esclavitud, cap.
Jesús representa al Cordero que marca la última alianza de Dios con los hombres, es el Cordero de Dios inmolado que ya no representa solo la liberación del pueblo de Dios, sino que la salvación y liberación definitiva del hombre ante el pecado, por esto es indispensable que nuestro Señor Jesús este en el seno de cada familia, aceptándolo como nuestro Señor y salvador, para que seamos lavados y purificados.
Jesús representa la mansedumbre, es decir el dominio y la templanza ante la ira o cólera y el desea que lo imitemos, Mt 11,29 dice: Carguen con mi yugo y aprendan de mí que soy paciente de corazón y humilde y sus almas encontraran alivio.
La mansedumbre es un fruto del Espíritu Santo y a los que la practiquen, Jesús promete una bienaventuranza, Mt 5,5 dice: Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
De, el yo decía: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque existía antes que yo.
Juan en su Humildad le da a Jesús el puesto que le corresponde, como el Hijo de Dios y que siempre ha estado, Jn.1,1 En el principio era el Verbo, y frente a Dios era el Verbo, y el Verbo era Dios. Yo no lo conocía; pero mi misión y mi bautismo con agua era para él, para que él se diera a conocer a Israel.
Juan es el primer precursor en dar a conocer al Cordero ante el pueblo de Dios, siempre en nuestras familias hay uno que Dios elige para presentar a Cristo Jesús como nuestro salvador, aquí es donde está la responsabilidad de tomar en serio las cosas de Dios, de tener una verdadera conversión y conocerle en espíritu y en verdad, al haber una verdadera conversión hay un verdadero testimonio dentro y fuera de la familia, por eso primero debemos de ser luz en nuestros hogares, porque como dice un refrán no podemos ser candil de la calle y oscuridad de la casa.
Y Juan dio este testimonio: He visto al Espíritu bajar del cielo como paloma y quedarse sobre él.
Juan no conocía a Jesús, pero el Espíritu de Dios se lo da a conocer, el Espíritu Santo ya fue enviado a este mundo y mora en cada uno de nosotros y solo él es el único que nos puede revelar a Cristo Jesús, Jn. 14,26 dice: En adelante el Espíritu Santo Interprete, que el Padre les enviara en mi Nombre, les va a enseñar todas las cosas y les recordara todas mis palabras.
¡Y yo lo he visto! Por eso puede decir que este es el Elegido de Dios.
Jesús es el Elegido, él es la luz que brilla en medio de las tinieblas, es decir es la luz que vino a alumbrarnos el camino de regreso al Padre, Jn. 1,9 dice: Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre.
También nosotros hemos sido elegidos por Dios, para cumplir su propósito aquí en la tierra, por eso debemos esforasarnos cada día por reflejar la luz de Cristo y hacer su voluntad.

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