La Palabra meditada

La Palabra Meditada -Domingo de Ramos - Ciclo A

San Mateo 26,14 – 27. 66

¿Cuánto me darán para que se lo entregue? Ellos le aseguraron treinta monedas de plata.
Judas convivio con el Señor por tres años y vio todo las maravillas que el Señor hizo, sin embargo lo vendió, Pedro lo negó y la mayor parte de los apóstoles huyeron en el momento de su arresto y crucifixión, pero la diferencia entre Judas y el resto de los apóstoles es que no se arrepintió y lo digo de esta manera, porque pudo haberse arrepentido antes de quitarse la vida, pero eso no es arrepentimiento, eso está como cuando nosotros decimos te perdono pero, eso no es perdón.
Todos decimos que conocemos y seguimos a Jesús y por eso nos creemos buenos y a la hora de confesiones, no tenemos nada de que arrepentirnos, Sir 5,5 nos dice: No tengas el perdón por tan seguro que sigas acumulando pecados.
Dios quiere que nos presentemos ante el con un verdadero corazón contrito y humillado, porque él tiene un propósito para cada uno de nosotros pero para descubrir ese propósito, debemos de renovar nuestra mente y empezar hace su voluntad, de esta manera se cumplirá en nosotros la promesa que nos dice Jer 29,11 Porque yo sé muy bien lo que hare por ustedes; les quiero dar paz y no desgracia y un porvenir lleno de esperanza – palabra de Yave.
¿Dónde quieres que te celebremos la cena pascual? Jesús contesto: Vayan a la ciudad, a la casa de fulano: El Maestro te manda a decir.
Que agradable es cuanto los hermanos nos dicen, que si pueden reunirse en nuestro hogar, porque sabemos que es nuestro Señor quien ha elegido nuestro hogar, para que mediante su Santo Espíritu celebremos un banquete espiritual y seamos bendecidos.
Y, mientras comían, Jesús les dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Jesús es muy culto y en su amor no delata inmediatamente a Judas, deja que su conciencia lo a orille al mal que ha hecho.
Recordemos que Jesús no vino a condenarnos por nuestras faltas, son nuestras propias faltas las que nos delatan, como cuando estamos en el colegio no son los maestros los que nos aplazan, somos nosotros mismos.
El Hijo del Hombre se va como dicen las Escrituras pero ¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! Sería mejor para el no haber nacido!
Heb 10,26-27 nos dice: Si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no puede haber ya sacrificio por el pecado; solamente queda la perspectiva tremenda del juicio y del castigo del fuego que devora a los rebeldes.
Mientras comían, Jesús tomo pan y después de pronunciar la bendición, lo partió y lo dio a los discípulos, diciendo: Tomen y coman; esto es mi cuerpo.
El pan es el cuerpo de Cristo y Lc.22,19 nos dice: hagan esto en memoria mía,
Cada vez que comemos de ese pan, no volveremos a tener hambre espiritual, porque este es el verdadero alimento de nuestro cuerpo espiritual que nos da vida, por eso Jesús nos dice en Jn. 6,36 Yo Soy el Pan de Vida.
Después, tomando una copa de vino y dando gracias, se la dio, diciendo: Beban todos.
El vino representa la sangre de nuestro Señor, que es la alianza nueva y definitiva para nuestra salvación, pero para ello debemos de arrepentirnos de nuestros pecados y aceptarlo como nuestro Señor y Salvador.

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