La Palabra meditada

La Palabra Meditada - IV Domingo de Pascua - Ciclo A

San Juan: 10, 1 – 10

En tiempos de Jesús un pastor era catalogado como el modelo de amor, el pastor en las montañas, les hacía a las ovejas un corral durante la noche y él en la puerta se acostaba para que si alguna oveja se quisiera escapar tenía que pasar por encima de él.
La palabra dice quien no entra por la puerta al corral es un ladrón o un salteador, por eso la misma palabra nos llama a estar despiertos en todo momento porque el enemigo vendrá como un león a buscar a su presa, y es que el enemigo escoge a la presa más débil, a la que se va quedando atrás, todos en el mundo tenemos nuestras debilidades y no nos gusta que nadie se dé cuenta de ellas y hacemos lo imposible por esconderlas, pero nuestro Señor y el mal las conocen muy bien, el mal nos ataca por ese punto para que caigamos en el pecado.
El Señor por lo contrario viene a quitarnos esas debilidades, Para que cada día, tengamos una barrera contra los embates del enemigo, entre nosotros y Dios existe un muro que nos impide comunicarnos con él y este es el pecado.
Por eso Jesús es esa puerta que ahora te comunica con nuestro Padre, dice la palabra que cuando él murió el velo del templo se abrió, que significa esto que antes para entrar al lugar santísimo solo el sumo sacerdote lo hacía y una vez al año, Cristo ahora lo ha abierto para que entremos y estemos atreves de él en plena comunión con nuestro Padre.
También nos dice la palabra que las ovejas escuchan su voz, y las conoce por su nombre, que bonito es saber que Jesús nos está hablando a cada instante y por nuestro nombre, para estarnos diciendo que él nos ama y donde estemos o vallamos, de noche o de día él está con nosotros y quiere que en medio de cualquier tormenta tengamos paz y así como él se acerca a nosotros y nos conoce muy bien.
El quiere que nosotros nos acerquemos y lo conozcamos en Espíritu y en Verdad, para que aprendamos cada día a ser más justos, obedientes y sepamos hacer la voluntad de nuestro Padre, esto nos va hacer que cada día en nuestros hogares, nos comprendamos, amemos, perdonemos y que nuestra mirada este en él, porque en él está la vida.
Solo con el podemos ser salvos y vino para que tengamos vida y seamos colmados, muchos en el mundo tienen vida pero viven como en un infierno, aun con todas las riquezas que puedan tener, porque la vida no está en poseer riquezas, sino más bien con lo poco o mucho que tengamos cada uno de nosotros aprenda a ser feliz, sabiendo que lo tenemos todo en Cristo Jesús. El se despojó de todas sus vestiduras como rey para venir a este mundo y nacer en un pesebre, con los más humildes y con animales. Vino a reconciliarnos con nuestro Padre, nuestro Padre no escatimo en entregarnos lo mejor, a su hijo primogénito y mira que la palabra dice que Abraham, Dios le pidió que le entregara a su hijo Isaac en sacrificio y Abraham lo hizo en obediencia pero al momento del sacrificio Dios se lo impidió, pero nuestro Señor llorando con lágrimas de sangre en el Getsemaní le pidió que apartara de él ese cáliz, pero él dijo que se haga Padre tu voluntad y no la mía. ¿A pesas de todo esto no queremos cambiar nuestra actitud tan miserable y reconocer que Dios quiere lo mejor para nuestras vidas?
El es la puerta y solo mediante el, es que podemos alcanzar la vida eterna y vivir de gozo en gozo desde hoy y para siempre.

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