La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XV Domingo Ord. - Ciclo A

San Mateo 13, 1 -23

Nosotros en la vida nos dedicamos a sembrar, y de acuerdo a lo que sembremos eso es lo que vamos a cosechar, pero también nuestro Padre celestial quiere sembrar su semilla en nuestras vidas, y aunque él nos creo, no ha sido egoísta en querernos solo para él, nos ha permitido que cada uno pueda escoger su propio camino.
Queda en nosotros el camino que deseemos tomar, por eso esta palabra es para aquellos que tienen su corazón y mente abierta al Espíritu Santo.
La semilla que cayó a la orilla del camino, es cierto que muchos de nosotros asistimos a reuniones donde se nos habla de la palabra, pero nuestro problema es que solo oímos y no escuchamos es decir que al oír estamos pendientes de todo, al solo ser oidores la palabra no es una prioridad en nuestras vidas, y esto permite que el mal la arranque con facilidad.
Pero al escuchar bien, esta se va gravando en nuestra mente y corazón.
La semilla que cayó entre las piedras, es muy difícil que algo se grave en nuestro corazón, si este es tan duro como una piedra, podremos escuchar palabra, pero nuestro corazón no se hace dócil ante ella, la semilla puede caer en una roca, pero le es muy difícil echar raíz, entonces lo que llega a crecer se seca rápidamente.
Nosotros podemos ser como estos dos tipos de semilla, la que cayó a la vara del camino, como la que cayó entre las piedras, porque siempre nos consideramos buenas personas y podemos hablar muy bonito de Dios, con un único detalle, nuestro testimonio de vida no da fruto, cuando esto ocurre corremos el riesgo de ser cortados, Lc.13, Mira, hace tres años que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Córtala, pues no sirve más que para agotar la tierra.
La semilla que cayó entre los espinos, el tanto afán y el apego a las cosas de este mundo no dejan que la semilla de la palabra entre a nuestros corazones, nos preocupamos por las cosas visible, y no por las invisibles que son las espirituales, que son el alimento verdadero, palabra se ahoga y no podremos dar fruto, Mt 6,34 dice: Ni se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupara de sí mismo. Basta con las panas del día.
La semilla que cayó en tierra buena, nos dice que no solo basta con escuchar la palabra, debemos meditarla y ponerla en practica, para producir frutos dependerá del gran empeño, que realicemos por trabajar para el Reino de Dios.
La parábola de los talentos nos dice, que al primer y al segundo hombre que se les dio los talentos, estos hicieron negocios y los multiplicaron, esto es lo bonito, que cuando estamos en los negocios de nuestro Señor, nunca perdemos porque siempre seremos vencedores, él nos dará la fuerza y la fortaleza, para seguirlo siempre.

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