La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XVII Domingo Ord. - Ciclo A

San Mateo 13, 44 –

Estas dos primeras parábolas se parecen mucho, con la única diferencia que en la primera el hombre no lo busca, sino más bien la encuentra, y en la segunda es un comerciante que si la busca. La palabra nos dice que dónde está tu tesoro hay esta tu corazón, la pregunta que nos hacemos es ¿dónde realmente esta nuestro corazón?  En la primera parábola del hombre que encontró un tesoro escondido en un campo, sabemos bien que este tesoro es Cristo Jesús, este amor nos produce tanta alegría que empezamos a vender cuanto tenemos con tal de quedarnos con él, que es lo que vendemos o mejor dicho de que nos despojamos para que Jesús ocupe todo el campo de nuestro corazón, pues bien no haremos una lista porque sabemos bien las cosas que no le agradan a Dios y que tenemos que desechar de nuestras vidas.

Es bueno recordar que no lo buscamos nosotros, él se deja encontrar, porque por gracia suya somos salvo por medio de la fe, en esto no tenemos ningún merito, este es el don de Dios, no por obras para que nadie se glorié.
En la parábola del comerciante lo buscamos, porque nos damos cuenta que nuestra vida siempre está vacía y ni el dinero o las amistades nos las llenan, otros lo buscamos por salud, depositamos nuestra fe en Jesús, él va obrar maravillas en nuestras vidas, por esto es que cuando lo conocemos, no queremos nunca más separarnos, porque por fin hemos encontrado lo que realmente tiene valor, el reino de los cielos.
En la tercera parábola que nos habla la lectura, sabemos que cuando Jesús llamo a sus primeros discípulos que eran pescadores, los invito a ser pescadores de hombres.
Esta parábola nos trata de hacer que veamos como realmente será en el fin de los tiempos, dice que los ángeles separaran lo hombres buenos es decir los que se alimentaban espiritualmente y los hombres malos, que serán arrojados al horno ardiente, donde habrá llanto y desesperación, es por esta razón que Jesús, dice que los que conocemos de su palabra y somos discípulos del Reino de los Cielos, tenemos, que dar todo cuanto hemos aprendido de Dios, y ser testigos fieles, de nuestro Señor.
Estamos en tiempos que debemos de orar mucho por todos los líderes de las iglesias, así como por los padres de familia para que nuestro Señor los guarde de muchas tentaciones y les de la fortaleza necesaria, para superar sus debilidades, Jesús desea que entendamos bien porque llegara un tiempo que tenemos que dar de todo lo que él nos ha conferido, porque serán muchos los que tendrán necesidad del Señor.
Todos maravillados decían de donde le ha salido tanta sabiduría y poder. Entre más nos esforcemos por escudriñar su palabra para conocerle, mas sabiduría nos dará y cuando hablemos con un hermano lo haremos con autoridad.

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