La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XXI Domingo Ord. Ciclo A

San Mateo 16, 13 – 20

Jesús pregunta a sus discípulos ¿Quien dice la gente que soy yo, el Hijo del Hombre?
En los tiempos de nuestro Señor la frase “Hijo de Hombre” se usaba para describir a un ser humano, Jesús es el hijo de Dios en el sentido de que él, es Dios manifestado en forma humana.
En nuestro tiempo, y en el tiempo de Jesús, mucha gente considera a Jesús, como un profeta o como el hijo de José el carpintero, no creían que era el Hijo de Dios, es decir que muchos todavía esperan la venida del mesías del que nos habla la biblia, Mt 24,23 – 25 dice: Si en este tiempo alguien les dice: Aquí o allí está el mesías, no lo crean. Porque se presentaran falsos Cristo y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios. Miren que se lo he advertido de antemano.
Jesús les pregunto ¿Y ustedes, quien dice que soy yo? Simón contesto: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Jesús respondió:” Feliz eres” esta frase se la dijo Jesús a Pedro, pero nos la está diciendo a cada uno de nosotros que sin haberle visto creemos en él, porque nadie dice que Jesús es el Hijo de Dios sino lo es revelado por el Espíritu Santo, esta frase feliz es lo mismo que dichoso o bienaventurado y este tipo de felicidad, se refiere a que hemos sido liberados de la esclavitud, porque reconocemos humildemente que somos pecadores, y que ansiamos y buscamos el perdón de Dios.
Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, ósea piedra y sobre esta piedra edificare mi iglesia y las fuerzas del infierno no las podrán vencer.
Jesús empieza a construir su iglesia y como sabemos la primera piedra que el coloca es a Pedro como el pastor que cuida y apacienta las ovejas, pero el necesita de muchas otras piedras para terminarla de construir y como sabemos los simientes de la iglesia fueron sus apóstoles, y es a ellos a los que Jesús deja encargados para buscar piedras que crean en el pero en Espíritu y en Verdad, para que su iglesia crezca cada día, hasta cuando sea su regreso.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Pedro no es como muchos se lo imaginan el guardián que esta con las llaves, para ver si entramos o no al Reino de los Cielos, Pedro, es el primero en comprender, después de su arrepentimiento, que solo Cristo Jesús es el verdadero camino para poder llegar al Padre y para esto, Pedro tuvo que cambiar su forma de pensar, como cuando el Señor quería lavarle los pies, o cuando él dijo que no lo negaría, el tenia que comenzar a obedecer y a hacer la voluntad de lo que Jesús le decía, por esto lo vemos en Juan 21,17, sumiso, y triste respondiéndole al Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que te quiero.
Todo lo que ates en la tierra será atado en el Cielo y lo que desates en la tierra será desatado en los Cielos.
Esta es la capacidad que Pedro adquirió, cuando comprendió que Jesús lo había perdonado, este es el mayor ejemplo que debemos de dar como cristianos, el de aprender a perdonar y enseñar a otros a que lo hagan, como nuestro Señor lo hizo en la cruz.
Cuando nosotros nos perdonamos a nosotros mismos o a otros hermanos, nos estamos desatando y esto no solo ocurre en la tierra también ocurre en el Cielo, entonces pasamos a ser parte de la iglesia de Cristo, de lo contrario viviremos atados.

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