Nuevas parábolas

El panadero y el vagabundo

Hace mucho tiempo, vivía un panadero que un dia preparó un pan inusualmente bello, tan bello y perfecto, que parecía hecho por las mismas manos del creador.

En vez de venderlo, decidió dedicarlo como una ofrenda llevándolo al templo y darle gracias al creador por tanta habilidad como panadero.

El panadero entró al santuario y abrió el arca sagrada. Con mucho cuidado puso el pan adentro. Después hizo una oración pidiendo que fuera aceptada por el creador, hizo una reverencia y se fue a su casa.

Justo en ese momento un vagabundo pasaba por allí, pensando cuánto tiempo habia pasado sin comer, pensando que ya no le quedaba tiempo de vida, que moriría de hambre. Realmente no podia creer que esto fuera lo que el creador depara para él. Como último acto, entró al templo y se dirigió frente al arca y, en posicion de rodillas,hizo una plegaria al creador. Tan pronto terminó su plegaria, abrió el arca y vió el pan. Vuelve a murmurar una oración, toma el pan y salió agradecido del templo.

Por otro lado el panadero, en su casa, se preguntaba si su ofrenda fue aceptada por el creador. Al no poder resistir el no saberlo, decidió ir al templo a comprobarlo. Al entrar no vio el pan, cosa que lo llenó de mucha alegría. De hecho, decidió hacer otro pan para el dia siguiente y llevarlo al templo como ofrenda.

También el vagabundo se encontraba con hambre y volvió al templo. Allí encontró otro bello pan.

Día tras día el panadero dejaba el pan y el vagabundo llegaba y lo encontraba. Los dos hombres estaban convencidos que el creador escuchaba sus plegarias. A uno le aceptaba su ofrenda y al otro le cubria su necesidad. Ninguno de los dos se cruzaron en este intercambio.

Esta es una, entre muchas formas, que el creador tiene para interactuar con su creación. La sencillez al cubrir nuestro deseos.

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