Nuevas parábolas

El tema que vale la pena

 

Los debates giran en torno a cientos de temas. Discutimos sobre el clima y sobre la familia, sobre la bolsa y sobre los impuestos, sobre las promesas de los políticos y sobre la mejor manera de ahorrar.
Pero a veces dejamos de lado un tema que debería ocupar un lugar único: si Dios existe y si se interesa por los asuntos humanos.

Porque la vida humana, sometida a miles de factores externos y a miles de intereses en conflicto, parece destinada a un futuro caótico e incierto si no interviene Alguien capaz de encender esperanzas, de perdonar pecados, de sanar conciencias, de infundir amores.{jcomments on}

Mirar al mundo sin reconocer la posibilidad de una intervención decisiva, salvadora, de lo alto, es perder la roca imprescindible para que exista esperanza. En cambio, descubrir y aceptar que Dios se interesa por los hombres y mujeres del planeta y busca sinceramente ayudarnos abre un panorama consolador: en el camino de la historia humana existe Alguien capaz de corregir males dañinos, de rescatar a víctimas inocentes, de premiar a los que obraron el bien y la justicia.

Ese es el tema que vale la pena llevar en el corazón y en el diálogo. Otros temas, por muy importantes que sean, podrán llenar el tiempo de una tarde entre familiares o amigos, pero no alcanzarán a tocar esa inquietud profunda que se esconde en cada corazón humano: la urgencia de encontrar respuesta a la pregunta sobre el sentido que la vida adquiere cuando descubrimos a un Dios cercano y providente en el horizonte.

 

P. Fernando Pascual LC

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