Reflexión / Palabra

Perdonar

¿QUE ES EL PERDÓN?
Viene de la palabra aphiemi y significa despedir o apartar. Este es el significado fundamental del perdón a través de las escrituras; es decir, separar el pecado del pecador.
La base fundamental del perdón se encuentra en el sacrificio de Cristo en la cruz. Todo el perdón, tanto divino como humano tiene como base este sacrificio.
Lo que Dios hizo con nuestros pecados fue quitarlos de sobre nuestra persona y depositarlos en la persona de Cristo, donde fueron redimidos; el castigo y la justicia se cumplieron en la persona de Jesús y el pecador queda libre del pecado y de la culpa, por tanto, también del castigo. Debemos notar que Dios cumple su justicia una sola vez, por eso es que él olvida el pecado y no inculpa más al pecador.

 

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Es de notar que el perdón y el pecado están íntimamente relacionados, si no hay pecado no hay motivo para el perdón y viceversa. No es ligero el pecado, esto implica también que el acto del perdón no es algo sin importancia, como muchos a veces lo tratamos, el perdón es un acto inspirado por Dios y cada creyente debe tomar el acto del perdón tan serio como Dios lo toma hasta la fecha, tanto si está del lado ofensor o del lado del ofendido.


Saber perdonar
El hecho de perdonar suele traer aparejado una serie de factores que no siempre lo facilitan. Pero es muy importante aprender a perdonar, como así también  pedir disculpas cuando sea necesario. El rencor sólo hará que una sensación negativa te invada.
 Perdonar deja una sensación de libertad maravillosa, es como si nos sacáramos un peso de encima, posibilitando la aparición de nuevos sentimientos. Esa fea sensación que teníamos antes de perdonar a la otra persona se irá de repente y nos tomará por asalto una buena forma de alivio.

 Muchas veces es difícil perdonar, como así también lo es pedir disculpas. Pero tiene que ser parte habitual de nuestras vidas. Nos permite evaluar qué es lo que hacemos mal y bien y, además, nos posibilita restablecer una relación con la otra persona. Una simple palabra que no se dice puede causar que un lazo de amistad o amor se desvanezca por completo.

Perdonar tiene que ser parte habitual de tu vida. Saber aceptar un perdón como así también pedir disculpas cuando haya que hacerlo. Te sentirás mucho mejor luego de hacerlo. Sabrás que has hecho lo que debías.


TIPOS DE PERDÓN.

Existen dos tipos de perdón, el Divino y el humano. El segundo tiene como modelo el perdón divino, mas, está pervertido por causa de la caída del hombre y de su mismo pecado.
¿En qué se distinguen el uno del otro? En que el perdón humano pasa por alto la ofensa y por eso es tan difícil a veces otorgarlo. En la práctica, esto ocurre cuando la ofensa pasa desapercibida o cuando existen circunstancias adicionales de unión entre el ofensor y el ofendido.
Dios no comete un acto de injusticia al perdonarnos, puesto que el separar el pecado de nosotros es para tener total libertad para castigar el pecado, puesto que él ama al pecador pero odia al pecado. Si tratase el pecado sin esta separación, él tendría que tratar con el pecador también, cosa que ocurrirá en el infierno para aquellos que no acepten el perdón de Dios a través de Cristo Jesús. Jesús es la propiciación por el pecado porque él es el depositario de la culpa y esto nos libra de la misma.
Al haber justicia por el pecado no hay más delito ni culpa, la ofensa ha sido satisfecha, el perdón se otorga puesto que no hay culpa a perseguir.
Para que ocurra el perdón se necesitan tres partes: El ofendido, el ofensor y el depositario del pecado. Muchas veces pensamos que solo dos son necesarios. Esto es lo que distingue el perdón humano del perdón divino. El hombre pasa por alto el pecado. Dios lo castiga, redime y olvida en su hijo Jesús.


¿QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA PARA PERDONAR?

1. Que nosotros también hemos sido perdonados.
Efesios 4, 31-32. Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
2. Que Cristo ya perdonó ese pecado.
Colosenses 2, 13. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.
3. Que el pecado es contra Dios y de rebote contra nosotros.
Salmo 51, 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra.


Sin Exceso de Equipaje

En nuestro diario vivir vamos acumulando tantas cosas como recuerdos tanto buenos y malos, actitudes que hemos tomado en diversas circunstancias. Y esto está muy bien porque demuestra que hemos vivido cada minuto de nuestras vidas y no nos hemos quedado de brazos cruzados.
 Pero debemos recordar de vez en cuando despejar nuestra mente y  alma de tantos recuerdos y actitudes,  de todo aquello que hemos acumulado en nuestro interior. Y de esta forma quedarnos con lo más importante.
Podemos dar por seguro que es muy alegre y relajante sacar de nuestro interior todas aquellas cosas que nos causan daños. Tenemos que sacar todos aquellos enojos y rencores que hemos guardado y/o acumulado hacia nuestros hermanos en Cristo. Todos debemos recordar que “Dios es amor”, y ese amor no puede manifestarse en ninguno de nosotros si acumulamos en nuestra alma rencores, odios y resentimientos. Ya que si falta el perdón, falta el amor.
 Saquemos fuera también el miedo a aquellos que se creen perfectos mejor tratemos de que entren en razón y demostrarles que perfecto solo es Dios. Olvidemos nuestro orgullo que lo único que hace es impedirnos buscar ayuda y acercarnos a las personas cuando necesitan de una mano amiga, también olvidemos el egocentrismo porque ninguno de nosotros es el centro del mundo, nada gira a nuestro alrededor, y lo único que logramos con este actuar es que los demás se sientan mal y de alguna forma oprimidos.  Y al echar fuera todo lo anterior ya no tendremos exceso de equipaje, y así nuestro caminar, nuestro viaje será más liviano.
 Pero no solo debemos sacar también tendremos que poner algo dentro de nuestra interior, como el cariño que tanta falta le hace a aquellas personas que se encuentran atravesando por algún problema de cualquier índole. No nos olvidemos siempre de tener esperanza de que cosas buenos pasaran no solo a nosotros o nuestras familias sino a todo el mundo.
No hay que olvidarnos de llevar dentro a nuestra familia, amistades, metas, alegrías, sueños y tiempo para hacer una pequeña oración a nuestro Dios y recordarnos que siempre tenemos a nuestro lado a alguien que nos quiere y nos cuida. Pero sobre todo llevemos dentro las cosas buenas que hay en el mundo, el tratar de perdonar de corazón a nuestros hermanos y  tratemos con humildad a todos aquellos que se encuentran a nuestro alrededor.


Preguntas para reflexionar:

  1. En términos personales ¿Qué es para mí el perdón?
  2. Si como cristianos católicos estamos llamados a perdonar en todo momento a nuestros hermanos ¿Por qué nos cuesta tanto perdonar?
  3. ¿Hasta qué grado perdonamos a los demás?
  4. ¿En qué términos relaciono el vivir sin exceso de equipaje con el perdonar a mis hermanos?
  5. ¿En qué debemos trabajar para que el pedir perdón y el saber perdonar se nos haga más fácil?
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