Reflexión / Palabra

Las Bienaventuranzas

 

¿Por qué son tan importantes las Bienaventuranzas?

Quien anhela el Reino de Dios tiene en cuenta la lista de prioridades de Jesús: Las Bienaventuranzas.

Comenzando por Abraham, Dios ha hecho promesas a su pueblo. Jesús la retoma, amplía su validez hasta el cielo y la convierte en su propio programa de vida: el Hijo de Dios se hace pobre para compartir nuestra pobreza, se alegra con los que están alegres y llora con los que lloran; no recurre a la violencia, si no que ofrece la otra mejilla; tiene misericordia, siembra la paz y con ello muestra el camino más seguro hacia el cielo.

¿Qué dicen las Bienaventuranzas?

- Bienaventurados los pobres en el Espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
- Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
- Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
- Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán ellos llamados Hijos de Dios.
- Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
- Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos  y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.{jcomments on}

                                                                                

                                                                                     Tomado de: YOUCAT - Catecismo Jóven de la Iglesia Católica

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