Servicio / caridad

La dignidad de la persona humana, centro de la DSI

Hasta mediados del siglo XX se ha seguido discutiendo sobre cuál era el principio central de la DSI. Unos mantenían que era la propiedad, dado  que sobre este tema se definían las dos grandes ideologías: el capitalismo liberal y el socialismo colectivista; otros sostenían que el punto central de la DSI era el trabajo, pues las enseñanzas de la Iglesia trataban de proteger y dignificar la situación del trabajador en la nueva era industrial; finalmente, algunos autores enseñaban que el punto sobre el cual se centraba la enseñanza social de los Papas era la justicia, puesto que los documentos del Magisterio, al mismo tiempo que denunciaban las injusticias producidas por los modernos sistemas económicos, reclamaban un orden social mucho más justo.

 

{jcomments on}

Hoy es ya sentencia común, afirmada de modo expreso por los Papas, que el centro de la DSI es la dignidad de la persona humana. En efecto, tanto la propiedad como el trabajo y la justicia giran en torno a la persona humana y a su dignidad. Así lo expreso Juan Pablo II al inicio de su pontificado en puebla (México):

La nuestra es, sin duda, la época en que más se ha escrito y hablado sobre el hombre. Sin embargo, paradójicamente, es también la época de las más hondas angustias del hombre […], del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechables, época de valores humanos conculcados como jamás lo fueron antes […]. La Iglesia posee, gracias al Evangelio, la verdad sobre el hombre. Esta se encuentra en una antropología que la Iglesia no cesa de profundizar y de comunicar. La afirmación primordial de esta antropología es la del hombre como imagen de Dios.

En efecto, el hombre, por su dignidad, es el “fundamento”, la “causa” y el “fin” de la enseñanza social de la Iglesia. Por ello, para salvaguardar esa dignidad, se ha de mantener un concepto equitativo de la propiedad; en orden a esa dignidad se debe organizar el mundo del trabajo; y, por ello, para que el hombre viva con la dignidad debida, se requiere un orden social justo.

Tomado del Libro "Religión Católica" / Pedro de la Herrán

Share Button
Powered by Bullraider.com