La Palabra meditada

La Palabra meditada. 6º Domingo de Pascua. Ciclo B.

San Juan 15, 9 – 17

Yo los he amado a ustedes como el Padre me ama a mí: permanezcan en mi amor. El evangelio de San Juan es llamado el evangelio del amor y es que al hablar sobre el amor, es hablar sobre la esencia de Dios, porque Dios es amor, por eso fuimos creados a su semejanza.
El amor ya está dado y a nosotros lo único que nos queda es demostrarlo, como lo hizo nuestro Padre, en Jn. 3,16 nos dice: Tanto amo Dios al mundo que entrego su Hijo único, para que todo el que crea en el no se pierda, sino que tenga vida eterna. Y en la primera carta de Jn. 3,18 nos habla que el amor, no se demuestra con palabras y de labios afuera, sino verdaderamente y con obras.
Jesús nos dice yo los he amado, y él quiere que permanezcamos en su amor y este amor que nos habla nuestro Señor, San Pablo lo describe en 1 Co 13,4 -7 El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.
Muchos pueden decir que cumplir con el amor de esta forma, es muy difícil, pero no se trata de ver si es difícil o no, se trata de cumplir, porque este es un mandato, dado por nuestro Señor Jesucristo. Ámense unos a otros, como yo los he amado.
Son muchos los que se dicen ser cristianos, pero no se les nota, porque aman más al mundo, en la primera carta Jn. 2,15  nos dice: No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo en ese no está el amor del Padre.
Cuando el amor de Jesús está en nosotros hay alegría, y a su vez  tranquilidad en nuestra conciencia porque estamos cumpliendo con su mandamiento, es decir estamos actuando en la verdad y solo la verdad nos hace libres.
Al cumplir con el mandamiento de Dios, por la ley somos como  servidores, porque tenemos miedo al castigo de Dios, pero Jesús no viene abolir los mandamientos de Dios, el viene a decirnos que no los cumplamos por ley, sino mas bien a que los hagamos por amor, por eso Jesús nos llama amigos porque como amigos él nos ha revelado todo el plan de amor de nuestro Padre, y nos dice que no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos.
“Ustedes no me escogieron a mí. Soy yo quien los escogí a ustedes”, esta es una realidad, porque fue nuestro Señor quien con su infinito amor tomo la iniciativa, de despojarse de todas sus vestiduras celestiales para venir a este mundo para el rescate de una muchedumbre.
 Nuestro Señor quiere que produzcamos frutos y que este fruto permanezca,
Es la hora que nosotros tomemos la iniciativa de salvar vidas para Cristo, en el amor, empezando por el hogar, pues como ustedes saben la fe de los cristianos, especialmente en las familias, que son las células fundamentales de la santa iglesia cada vez es más pobre, y es normal porque hoy en día nos demostramos poco amor familiar, necesitamos como nos dice el Ap. 2,4  Sin embargo, tengo en contra tuya el que has perdido tu amor del principio.
Si ya tenemos a Cristo, pidámonos perdón y olvidemos todo lo de atrás, para que empecemos amarnos con ese amor del principio.
“Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, el se los de”. Solo que para pedir recordemos siempre lo que nos dice la primera carta de Jn. 5,14 Por el estamos plenamente seguros: si le pedimos algo conforme a su voluntad, el nos escuchara.{jcomments on}

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