La Palabra meditada

La Palabra meditada. Pentecostés. Ciclo B

San Juan 15,26-27: 16,12-15

Nuestro Señor nos hace la promesa de enviarnos desde el Padre al Espíritu de la Verdad, osea, al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad y ha estado desde siempre. En el libro del Gen 1, 2 nos dice: La tierra estaba desértica y sin nada, y las tinieblas cubrían los abismos mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas. Y el  Gen 1, 26: dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.

El Espíritu Santo se simboliza de diferentes formas: Agua, representa el bautismo, Unción, significa la fuerza, Nube, la protección, Sello, significa que somos hijos de Dios, Paloma, el bautismo de nuestro Señor Jesús, otros: aliento, fuego y viento.

El Espíritu Santo es llamado Paráclito o consolador, que significa aquel que es llamado junto a uno, osea, que vive dentro de nosotros
Este intercesor cuando venga presentara su defensa, esto significa que el Espíritu Santo actúa como abogado, es decir que el Espíritu de Dios nos defenderá, según lo dice Mc 13,11 Por tanto cuando los lleven y los entreguen a los tribunales, no se preocupen por lo que van a decir; sino que digan lo que se les inspire en ese momento. Porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo.

Es bueno saber que como él vive en nosotros, debemos procurar cuidarnos en nuestro comportamiento y manera de actuar, pues en 1 Co 3,16 nos dice: ¿No saben que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Al que destruya el templo de Dios, Dios lo destruirá, el templo de Dios es santo, y ese templo son ustedes.
El que anda con el Espíritu Santo, anda con el espíritu de la verdad, por tanto su testimonio de vida es verdadero y no puede habitar en él más la mentira, porque ha escuchado el evangelio de Dios, que es la palabra de la verdad y esta ha cambiado su vida.

El no vendrá con un mensaje propio sino que les dirá lo que ha escuchado y les anunciará las cosas futuras, es decir que viene a revelarnos el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que son las Buenas Nuevas del Reino de Dios. El Señor nos dice en Jn 14, 26: En adelante el Espíritu Santo interprete, que el Padre les enviara en mi Nombre, les va a enseñar todas las cosas y les recordara todas mis palabras.

El Espíritu Santo nos anunciara cosas futuras, eso nos dice la palabra en el libro de Jn 3, 1 Después de esto yo derramare mi Espíritu sobre todos los mortales. Tus hijos y tus hijas hablaran departe mía, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes verán visiones.
El Espíritu santo es el sello de la promesa de nuestro Señor Jesucristo y nos asegura que somos hijos de Dios, así nos lo dice en Rom 8, 16-17  El mismo Espíritu le asegura a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos somos también herederos.

Dejémonos inundar por la presencia del Espíritu Santo, para que El nos guíe por sus caminos y nos dé la fuerza para que podamos hacer la voluntad de nuestro Padre.

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