La Palabra meditada

La Palabra meditada. 12º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B

San Lucas 1,57- 66.80

Los padres de Juan Bautista era Isabel prima de la virgen María, y su esposo Zacarías, la palabra nos dice que eran personas realmente buenas a los ojos de Dios: vivían de acuerdo a todos los mandamientos y leyes del Señor.

Buenos a los ojos de Dios, es cuando Dios no aparta su mirada de los que lo sirven, como nos dice 2 Cro 16,9 Porque los ojos de Yave recorren toda la tierra para fortalecer a los que le sirven de todo corazón.

 

Necesitamos consagrar al Señor nuestra vida, nuestro matrimonio, nuestra familia pero de corazón, demostrándolo con nuestra fe, constancia y nuestro testimonio, porque son muchos los que dicen andar con el Señor, pero no se les nota por su manera de actuar.

Juan Bautista en el idioma hebreo significa: Dios es misericordioso y es el que bautiza y nuestro Señor Jesús lo destaca como mas que un profeta en Mt 11,10 nos dice: Porque se refiere a Juan esta palabra de Dios: Mira que Yo envió a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Juan Bautista era un hombre verdaderamente humilde, porque nunca busco su propia gloria, sino mas bien la de honrar y glorificar a Dios y esto es algo de lo que nosotros debemos de imitar, saber que cada cosa buena que hacemos, la hacemos por la presencia del Espíritu de Dios en nuestra vida, por tanto la honra y la gloria es de nuestro Señor.

Juan Bautista en Mt 3,2 nos dice este mensaje: Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado.

El nos viene hablar de una verdadera conversión, es decir que si hemos decidido seguir a Cristo Jesús, tenemos que tomar la cruz de cada día, es decir ya no es nuestra voluntad la que reina nuestra vida, sino más bien la de Jesús, por eso en Mt3, 8 nos dice: Muestren, pues, los frutos de una sincera conversión, en vez de confiarse que son los hijos de Abrahán.

Es decir que no basta con decir que soy cristiano, sino que tenemos que demostrarlo, porque nuestro Padre busca verdaderos adoradores como lo dice Jn. 4,23-24 Pero llegara la hora, y ya estamos en ella, en que los

verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que el Padre busca.

Necesitamos aprender de Juan Bautista esa valentía, para denunciar el pecado en todos los ambientes, donde nos encontremos comenzando por nuestros hogares, porque hoy en día las cosas malas se miran como buenas y las buenas como malas y el peligro que corremos, es que cada vez más se miran normales, es necesario que dejemos de conformarnos y de tener miedo, pues si somos de Cristo nuevas criaturas somos, porque como nos dice 2 Tim 7-9 Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio. Por eso no te avergüences del testimonio que tienes que dar a nuestro Señor, ni de mí al verme preso. Al contrario, lucha conmigo por el Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.{jcomments on}

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