La Palabra meditada

La Palabra meditada. 17º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B

San Juan 6, 1 - 15

Nuestro señor quiere dar de comer a la multitud que lo sigue y le dice a Felipe ¿Dónde podemos conseguir pan para que coman? Felipe le contesta: Doscientas monedas de plata no alcanza.
Cuando se nos vienen encima las necesidades económicas, muchas veces se nos olvida con quién estamos o no hemos meditado bien la palabra de Dios para hacerla viva en nuestro corazón. La palabra nos dice en Mt 6,31. ¿Por qué pues tantas preocupaciones?: ¿Qué vamos a comer?, o ¿qué vamos a beber?, o ¿con qué nos vestiremos? Y en el verso 33 nos dice: Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y esas cosas vendrán por añadidura.
Por lo general seguimos la forma de pensar de Felipe, que aun andando con Jesús pensamos en el dinero frente a las necesidades y no confiamos en sus palabras.
En cambio Andrés sabia con quien andaba y puso en práctica la iniciativa, fue a buscar quien andaba algo de comer, porque él estuvo presente en las bodas de Caná y miro que si nosotros ponemos una parte, Jesús hará lo demás, este tipo de hermanos son de los que necesitamos en nuestra iglesia, hermanos con los pies en la tierra, pero con la palabra de Dios en la mente, con un espíritu siempre animoso y con la fe que con Cristo todo lo alcanzaremos.
Andrés le dijo al Señor aquí hay un muchacho con cinco panes de cebada y dos pescados, con esto podemos ver que es poco lo que Dios nos pide, pero nosotros nos perdemos. Hay veces queremos convertir a muchos hermanos y ni siquiera nosotros mismos estamos realmente convertidos. La palabra nos dice a este respecto en Mt 25,21 El patrón le contesto: Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te voy a confiar mucho mas. Ven a compartir la alegría de tu Señor.
Y si leemos detenidamente vamos a observar que es un muchacho el que ofrece los cinco panes y los dos peces, ¿Quién le enseñó a este muchacho a dar? aquí nos damos cuenta, que cuando los padres saben dar el ejemplo , sus frutos saltan a la vista; cosas que en la actualidad cada vez se pierden más, porque tal vez ya no es Cristo Jesús el verdadero centro de la familia y como sabemos las familias son las células fundamentales de nuestra iglesia. Por eso es necesario que estas se estén renovando constantemente como nos dice Ef. 4,23-24 Dejen que su mente se haga más espiritual, para que tengan nueva vida, y revístanse del hombre nuevo. Este es al que Dios creó a su semejanza, dándole la justicia y la santidad que proceden de la verdad.
Nuestro Señor realizó el milagro de la multiplicación y dice la palabra, que todos recibieron cuanto quisieron, y esta es una realidad. Si estamos con Jesús, siempre recibiremos cuanto queramos. Lo que pasa es que siempre queremos más y no nos fijamos en el mar de bendiciones que él nos da a cada instante.
Dice la lectura que se llenaron doce canastos de los pedazos que sobraron, esta es una representación de los doce apóstoles que le darán a su Iglesia del pan que nunca volverá a tener hambre, el pan bajado del cielo, que es Cristo Jesús nuestro Señor y salvador.
Jesús se da cuenta que la gente por la fuerza quiere proclamarlo rey y huye a las montañas.
Nuestro Señor ya es Rey en el Reino de los Cielos, pero él desea ser el rey de nuestra vida pero no por la fuerza, sino por nuestra propia voluntad.

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